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EJERCICIOS DE OLFATO

¿Por qué le haces olfatear? ¿Con qué objetivo? ¿Qué snacks ofreces para olfatear? ¿De qué tamaño? ¿Cómo de amplia es la zona a olfatear? ¿Cómo es el terreno? ¿Los snacks quedan a la vista? ¿Cómo es la morfología de tu perro? ¿Padece dolor de espalda? ¿O de cuello? ¿O de patas? ¿En qué momentos se lo ofreces? ¿Qué ha sucedido antes? ¿Qué sucederá después? ¿Desarrolla la actividad sin problemas? ¿Abandona? ¿No es capaz de terminar? ¿Se distrae con facilidad? ¿Cuánto tiempo le llevará olfatear? ¿Consideras que debe olfatear X tiempo al día? ¿Qué te aporta a tí ofrecer olfato a tu perro?


Seguro que nunca te habías planteado muchas de las anteriores preguntas, y seguro que no terminas de identificar la respuesta a algunas de ellas.


Pues, entonces, ¿por qué ofreces ejercicios de olfato a tu perro?

Como todo en la vida de cualquier individuo, debe ser adaptado a sus capacidades físicas, capacidades emocionales y necesidades. Los ejercicios de olfato no consisten en "dejarle entretenido" o "relajarle".


Entonces, ¿Qué son los ejercicios de olfato y cómo se deben realizar?


Rompamos mitos:


  • Efectivamente, los ejercicios de olfato pueden ayudar al perro, pero también pueden ir en su contra.

  • Los ejercicios de olfato no "relajan" por sí mismos, como comúnmente se cree. Demandan una concentración y activación cognitiva, por lo que es una actividad que requiere cierta activación para llevarse a cabo.

  • Las condiciones del ejercicio; terreno, espacio a olfatear, cantidad de snacks, los propios snacks, estado emocional del perro, entorno y estímulos externos, la posición que deba adoptar el perro, su condición física y posibles dolores, etc,  pueden facilitar o dificultar la actividad. Por lo que es necesario estudiar dónde, cuándo y cómo realizarlo.

  • Cuidado con esconder los premios en cajas, hueveras, etc, pueden dificultar el ejercicio siendo demasiado para el perro. Especialmente en perro inseguros y/o muy sensibles.


¿Cómo podemos desarrollarlos entonces?:


  • Conociendo al perro con el que convivimos, sus capacidades físicas, emocionales y necesidades.

  • Observando qué opina y cómo se siente tras realizar el ejercicio. Y aprender para mejorar en el desarrollo de la próxima propuesta de olfato.

  • No siempre tienen por qué ser inducidos. Podemos pasear por entornos donde el perro desarrolle la actividad de manera natural.

  • No es necesario desarrollar una rutina de la actividad, dejará entonces de ser enriquecedora.

  • Permite descansar al perro. Prioriza calidad por encima de cantidad.

  • Su ración de comida no debería convertirse en exigencia y reto. No le dificultes algo tan necesario y vital como es comer sin estrés. Si solo puedes enriquecer su día a día cuando come, deberías revisar el tiempo que tienes e inviertes en la relación con tu perro. Convivir con un perro requiere de tiempo a su disposición. 

  • Bajar la cabeza para olfatear hace al perro perder ángulo de visión, lo que puede ser positivo en algunos contextos, pero tremendamente negativo en otros, especialmente según el perfil de perro. Perder de vista aquello que les preocupa hace que la amenaza sea aún más impredecible cuando levanten la cabeza.

  • Para que sea beneficioso no tiene que tener una duración determinada, mejor calidad que cantidad, en algunas ocasiones "lo bueno y breve, dos veces bueno". No te bases solo en el tiempo como medida cualitativa.


Y tú, ¿te has fijado qué opina tu perro de las propuestas de olfato que le ofreces? 

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