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#desenjauladasyempoderadas

#desenjauladasyempoderadas nace de la necesidad de visibilizar a las mujeres que nos dedicamos al sector canino y/o sostenemos una familia multiespecie.


Las dificultades con las que tenemos que convivir cada día siguen normalizadas; infantilismo, sexismo, clasismo, cosificación, supremacía, desautorización, incapacidad física, desvalorización emocional, acreditación de los cuidados, antropocentrismo, responsabilidad afectiva... Son algunas de las características que nos atribuye esta sociedad diseñada para hombres.


Y mientras nos oprime, nos enfrenta y nos obliga a cumplir unos cánones, todavía las referencias que se tienen del sector canino son masculinas, obsoletas y violentas.


Desde #desenjauladasyempoderadas queremos unir a todas las mujeres del mundo, porque no podemos avanzar si se deja a la mitad atrás. Por eso hemos organizado una serie de mesas redondas donde debatiremos diferentes temáticas.

¿Has visto alguna vez un programa de entretenimiento sobre educación canina? En estos shows aseguran poder solucionar “los problemas que el perro está causando”.


A mitad del programa, el supuesto profesional, con un buen puñado de acusaciones en forma de dardos en el bolsillo, sienta a la familia como si de dianas se tratasen. “Esto ha sucedido por vuestra culpa”. Pum. “Vosotros lo habéis permitido”. Pum.


No os penséis, por eso, que a todos los miembros del núcleo familiar se les acusa de lo mismo. A ellas, madres, hijas, abuelas, sobrinas… se las culpa de malcriar, de sobreproteger, de cuidar. Féminas blandengues y poco firmes. Puaj. Como si el cobijo y la atención fueran una especie de combustible que incrementan la rebeldía que un perro puede llevar dentro, incitándolo a dinamitar en cualquier momento.


En un sector desactualizado que nos anima a ser dictadores, las mujeres parecemos ser parte del problema. Las enemigas.


La ironía de todo esto es que ni el rol del cuidado es un traje a medida exclusiva para la mujer ni “la violencia y la mano dura” son La Piedra Rosetta del futuro de la educación canina.


Y si una particular recibe estos comentarios… ¿Qué trato le espera a una mujer profesional dentro de este sector?


Llegan ellas, con un arsenal repleto de conocimientos, métodos y experiencias listo para ser usado. Quizá más conectadas con sus emociones o con una visión más amplia de lo que es su profesión, tienen claro que las cosas se hacen de otra manera. Tienen claro que el cuento que nos han contado era una historia de terror y traen bolígrafo y papel para reescribirlo. Ellas no lo saben, pero vienen del futuro. Aparcan su nave espacial repleta de ideas vanguardistas y abren la puerta.


En algunos aspectos, la humanidad ha evolucionado a velocidades vertiginosas, pero en otros no sucede nada desde hace décadas.


Descubren que en el sector canino siguen haciendo fuego con sílex y pirita. Se topan de frente con el líder de la manda. El jefe. El mentor. Y no. No hablamos únicamente de quienes trabajan con violencia y miedo. Es un ente que se propaga, un pensamiento casposo que está por todos lados.


Hablamos de esas personas que tragan saliva y se decepcionan cuando ven entrar por la puerta a una mujer cuando estaban esperando a un hombre. De esa mirada paternalista que anticipa que no te sabrás explicar y trata de escudriñar tus arrugas para adivinar qué edad tienes. De esas llamadas de medios y editoriales a hombres y no a mujeres porque, si hay que construir una imagen del cambio, mejor que siga siendo una lucha de titanes. No vayamos a darles ideas a ellas.


Quieren a Simba para acabar con Scar y se les olvida que la jefa siempre ha sido Nala.

Ilustraciones y texto de @elviajedegala (en Instagram).

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